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Los dos compuestos más duros de la gama en el “Templo de la Velocidad”

04/09/2014

Monza es la carrera local para Pirelli, compañía que tiene su sede central a tan solo media hora de coche, en Milán; el lugar dónde se diseñan los neumáticos de Fórmula Uno. Cuenta con importantes exigencias laterales de energía, gracias a sus famosas curvas rápidas como la Parabólica, y también grandes demandas longitudinales en términos de tracción y frenado, debido a las largas rectas seguidas de chicanes lentas. Por este motivo, Pirelli lleva a Monza los dos neumáticos más duros de la gama: el P Zero naranja duro y el P Zero blanco medio. Además de las fuerzas que atraviesan los neumáticos, la estructura del neumático en sí se enfrenta al importante castigo que infligen los altos pianos característicos del circuito italiano. Los pilotos utilizan los pianos para encontrar la trazada de carrera más rápida, y el neumático juega un papel clave en la absorción de los impactos como parte de la suspensión. Este año, los niveles de carga aerodinámica se han reducido por el reglamento, lo que significa que mientras que las velocidades en curva son más bajas, los vehículos pueden llegar a alcanzar las velocidades más altas del año, cercanas a los 360 km/h.
Paul Hembery (Responsable de Pirelli Motorsport): “Correr en casa siempre es una fuente de satisfacción y orgullo para nosotros, sobre todo porque muchos de nuestros empleados, que normalmente no viajan a las carreras, se acercan a ver nuestros neumáticos en acción por única vez en toda la temporada. Además, nuestra carrera de casa pasa por ser una de las más exigentes del año para los neumáticos, debido al rápido trazado del circuito: la razón por la que Monza es conocido como “el templo de la velocidad”. Cuanto más rápido es el circuito, más estresante es, por lo general, para los neumáticos, debido a la acumulación de calor que todas estas fuerzas conllevan. Los coches circulan con una carga aerodinámica muy baja para maximizar su velocidad punta en las rectas. Esto tiene un efecto muy distinto en los neumáticos, ya que a menor carga aerodinámica, más derrapan los vehículos y corren mayor riesgo de bloqueo de las ruedas en las zonas de frenado, que son un elemento clave en Monza. Estos bloqueos pueden provocar planos en la superficie de los neumáticos, aunque el diseño de la estructura y los compuestos de este año, hacen que ésta sea una circunstancia mucho menos habitual e importante.”.
Jean Alesi (Embajador de marca Pirelli): “En Monza hay una única norma: buscar la mejor manera de hacer frente a velocidades que están más cerca de los 400 km/h que de los 300 km/h. Con el fin de conseguir la velocidad máxima más alta en las largas rectas, se necesita de una carga aerodinámica muy baja. Así que el trabajo principal del piloto es cuidar los neumáticos traseros. Es por eso que se requiere de una puesta a punto que proporcione buena tracción en la salida de las chicanes. De lo contrario, los neumáticos traseros se desgastan mucho y las distancias de frenado se alargan, lo cual es un desastre para el tiempo por vuelta. Eso no es todo. A esas velocidades, se sufre lo que denominamos “Efecto Lift”, de elevación: sientes que el coche está a punto de despegar de la pista. Es algo que sólo se encuentra en Monza; a veces incluso sientes que es bastante difícil mantener el coche en línea recta en las rectas. Siempre me ha gustado Monza, y he estado cerca de ganar en más de una ocasión. Escuchar a los aficionados animando en la tribuna es una experiencia increíblemente emocional. ¡Y eso fue con un motor de 12 cilindros!. Con un turbo de seis cilindros más tranquilo como el de este año, los pilotos podrán escuchar a los fans aún más”.
El circuito desde el punto de vista del neumático:
Al igual que Spa, en Monza hay mucha energía atravesando los neumáticos. En las rectas, las velocidades máximas pueden exceder los 360 km/h. Junto con las zonas de frenado, en la que los pilotos reducen hasta 250 km/h en un corto espacio de tiempo, ésto genera una fuerza longitudinal de 4,5 G. Estas condiciones combinadas elevan la temperatura de los compuestos hasta picos de 130ºC, en la superficie de la banda de rodadura.
El neumático medio es un compuesto de bajo rango de trabajo, capaz de lograr un rendimiento óptimo incluso en una amplia gama de bajas temperaturas. El neumático duro, por el contrario, es un compuesto de rango de trabajo alto, adecuada para las temperaturas más altas. La temperatura ambiente es generalmente cálida en Monza, aunque también ha hecho aparición la lluvia en el pasado – incluyendo justo antes del inicio de la carrera el año pasado.
Los pilotos usan una puesta a punto con la carga aerodinámica más baja del año, con el fin de extraer la máxima velocidad en las rectas: la clave para un tiempo de vuelta rápida. Esto significa que los neumáticos tienen que proporcionar todo el agarre mecánico necesario para que los coches superen las curvas.
La estrategia ganadora del año pasado fue a una parada: el Red Bull de Sebastian Vettel salió con el compuesto medio y luego cambió a duro en la vuelta 23. El piloto de Ferrari Fernando Alonso utilizó la misma estrategia para terminar segundo, saliendo quinto de la parrilla.
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